Costes reales, trucos locales y ruta por la Ruta de la Seda sin gastar de más
¿Se puede viajar por Uzbekistán gastando poco y viviendo una experiencia completa? Sí. Alojamiento, comida y transporte siguen siendo muy asequibles si sabes cuándo ir, cómo moverte y dónde comer.
Esta guía está inspirada en recomendaciones de Lonely Planet y ampliada con consejos prácticos para viajeros que quieren recorrer Tashkent, Samarcanda, Bujará y Jiva con un presupuesto realista y sin sorpresas.
Si viajas por libre, Uzbekistán permite un presupuesto bajo sin renunciar a comodidad básica. La clave es combinar transporte público, comida local y alojamientos de gestión familiar.
En la práctica, un viajero ahorrador suele moverse entre 25–40 USD/día. Si sumas excursiones privadas, hoteles boutique o restaurantes turísticos, el gasto sube, pero el país sigue siendo “value for money”.
Para reducir el coste total del viaje, la mejor estrategia es viajar entre noviembre y marzo. En esos meses llegan menos grupos organizados y bajan precios de vuelos y hoteles. En ciudades históricas como Samarcanda o Bujará la experiencia es incluso mejor: menos colas, menos ruido y más fotos “limpias”.
Aunque haga fresco, en la mayor parte del país predomina un clima seco; la nieve fuerte suele concentrarse en áreas montañosas. Lo importante es vestir por capas: camiseta térmica, abrigo, guantes finos y calzado cómodo. Los grandes complejos monumentales están abiertos todo el año, así que no “pierdes” el viaje.
Bonus: en temporada baja es más fácil negociar descuentos por estancias de 2–3 noches y conseguir habitaciones mejores por el mismo precio.
Casi todos los viajeros aterrizan en Tashkent, pero puedes ahorrar si buscas entradas por Samarcanda, Bujará, Namangán o Urgench (la puerta de Jiva). La idea es sencilla: menos demanda = a veces mejores tarifas.
Además, puedes planificar una ruta eficiente: entrar por una ciudad y salir por otra. Así evitas volver a cruzar el país, reduces noches extra y recortas billetes internos. Esto es especialmente útil si haces un itinerario clásico: Tashkent → Samarcanda → Bujará → Jiva.
Consejo práctico: compara siempre “open-jaw” (ida a una ciudad, vuelta desde otra) y revisa escalas vía hubs como Estambul o Dubái.
Muchos hoteles aplican un recargo grande en traslados desde el aeropuerto. Es un clásico: el viajero llega cansado, teme “no encontrar taxi” y paga de más. La alternativa es fácil: usa el mostrador oficial de taxis del aeropuerto (tarifa por distancia, sin regateo).
Ventajas: precio claro, menos estrés, taxis con aire acondicionado y salida organizada. Si además llevas una SIM local (ver punto 15), puedes usar apps para moverte por la ciudad como un local.
Tip rápido: evita cambiar mucho dinero dentro del aeropuerto si el tipo de cambio es peor. Cambia una pequeña cantidad para lo básico y luego usa bancos fiables en la ciudad.
El metro de Tashkent es una de las mejores inversiones para viajar barato: cuesta muy poco y conecta casi todo lo turístico. Además, muchas estaciones del centro son auténticas “obras de arte” con diseños temáticos.
Por presupuesto, el metro reduce taxis y evita atascos. Por experiencia, te permite “visitar” la ciudad mientras te desplazas. Planea al menos 3–4 paradas fotogénicas y combínalo con paseos a pie por plazas y avenidas.
Si tu hotel está a 10–15 min andando de una estación, ya tienes la movilidad resuelta por céntimos.
Si vas con presupuesto, el tren es tu mejor aliado. El Afrosiyob (alta velocidad) es rápido, cómodo y a buen precio entre Tashkent y ciudades clave como Samarcanda o Bujará. También existen trenes más lentos y muy baratos para otras rutas.
La clave es reservar con tiempo: los billetes económicos se agotan y quedan solo categorías superiores. Comprar en canales oficiales evita comisiones de intermediarios. Si tu itinerario es fijo, compra primero trenes y luego hoteles.
Consejo extra: viaja ligero para moverte más rápido entre estaciones, taxis y guesthouses.
Uzbekistán tiene hoteles internacionales, pero suelen costar bastante más. En cambio, las guesthouses y hoteles locales ofrecen excelente relación calidad-precio y un trato cercano: desayunos caseros, consejos reales y, a veces, ayuda para reservar trenes o taxis.
Además, al reservar localmente, tu dinero se queda en la comunidad. En temporada baja, muchas casas de huéspedes hacen descuentos por estancias de varias noches o por pago en efectivo.
Si viajas en pareja, una doble económica en buen barrio puede costar menos que en destinos europeos “baratos”.
Si viajas solo, pagar una habitación completa es el error más caro. En Uzbekistán existen hostels y guesthouses con habitaciones de 4–6 camas que funcionan como dormitorio. Pagas solo tu cama, reduces el presupuesto y conoces a otros viajeros.
Normalmente el baño es compartido, pero suele estar limpio. Muchos alojamientos organizan habitaciones por género si hay disponibilidad. Para un viaje de 7–10 noches, esta decisión puede ahorrarte muchísimo.
Extra: algunos hostels incluyen té, cocina compartida o desayuno simple.
Si viajas en invierno y te apetece algo diferente, Amirsoy es la estación más moderna. Los pases y alquileres suelen ser razonables, pero el alojamiento dentro del resort es caro. La solución: duerme en Chimgan o Beldersoy y ve a Amirsoy por el día.
Así mantienes el viaje low cost y, de paso, exploras un Uzbekistán menos conocido: montañas, senderos y miradores. Es un complemento perfecto para un itinerario de ciudades históricas.
Si vas con poco presupuesto, lleva snacks y agua (ver punto 16) para no gastar de más en cafeterías del resort.
En Uzbekistán, una gran parte de lo más impresionante son mezquitas, madrasas y mausoleos. Al ser lugares de culto, en muchos casos la entrada es gratuita o simbólica. Esto ayuda muchísimo al presupuesto porque puedes ver auténticas joyas arquitectónicas sin pagar “entradas museo” todo el día.
Respeta la etiqueta local: ropa moderada, silencio, y en mezquitas activas, a veces quitarse los zapatos. Si te piden una donación, suele ser voluntaria; aporta lo que consideres justo.
Para ruta cultural, combina con turismo cultural.
Jiva es una postal viva. El recinto histórico (Itchan-Kala) suele tener entradas y tickets combinados que pueden encarecer el día. La clave para presupuesto: decide qué interiores realmente te interesan y el resto disfrútalo desde fuera.
Caminar por calles, plazas y miradores es una experiencia completa. El mejor momento: amanecer y atardecer, cuando la luz hace que la ciudad parezca dorada. Si vas con cámara, revisa si hay tasa adicional en algunos sitios.
Consejo: planifica 1–2 entradas “estrella” y el resto paseo libre.
En Uzbekistán, el efectivo sigue siendo clave para pequeñas compras: transporte, bazares, comida local y entradas. Aunque la tarjeta se usa cada vez más, muchos comercios aplican recargos (a veces ~5% o más).
Cambia dinero en bancos conocidos y guarda billetes pequeños para negociar precios o pagar taxis. En bazares, el regateo es parte del juego: empieza con una oferta razonable y mantén una actitud amable. La experiencia mejora y también tu presupuesto.
Si viajas varios días, retira en ATM en ciudades grandes y lleva efectivo extra para regiones pequeñas.
Si quieres comer bien gastando poco, apunta esta palabra: chaikhana (casa de té). Son locales sencillos, con ambiente tradicional y precios bajos. Suelen estar cerca de mercados y estaciones, así que te salvarán más de una vez.
Lo típico: plov, kebabs, sopas de fideos, samsa, ensaladas frescas, pan recién hecho y té. Pide platos locales del día: suele ser lo más barato y lo más rico.
Consejo: come fuerte al mediodía y cena ligero para equilibrar el presupuesto.
El alcohol importado paga impuestos altos, así que suele ser caro. Para ahorrar, elige cerveza y vino local. Hay marcas uzbekas populares y vinos regionales de zonas como Samarcanda o el valle de Ferganá.
La diferencia de precio es grande entre restaurante y supermercado. Si viajas low cost, compra bebidas en tiendas y tómate una cerveza tranquila en el alojamiento o en un parque. Es un truco simple que ahorra bastante en una semana.
Como siempre, consume con moderación y respeta las normas de cada lugar.
Uzbekistán rara vez entra en los planes de roaming “baratos”. Una SIM local te sale mucho mejor y te facilita el viaje: mapas, traductor, reservas y mensajería. Operadores como Ucell, Mobiuz o Beeline son comunes.
Con datos móviles podrás usar Yandex Taxi, muy útil en ciudades grandes. Muchos trayectos urbanos cuestan menos que en Europa y evitas regateos. Además, podrás reservar trenes o comprobar horarios sin depender de WiFi.
Consejo: compra la SIM en tienda oficial para activación rápida y segura.
No se recomienda beber agua del grifo en muchas zonas. Comprar botellas a diario parece barato, pero suma rápido (y genera mucho plástico). Una botella con filtro reduce gastos, te da tranquilidad y es más sostenible.
Si haces excursiones largas, trenes o días intensos de caminata por Samarcanda o Bujará, tener agua segura contigo es esencial. Además, en mercados y tiendas puedes rellenar y seguir el día sin parar a comprar.
Es un pequeño cambio que mejora tu viaje y también el impacto ambiental.